Tor Macdrummond
Diálogo
¡Eh, tú!
¿Cómo te va?
¡Bienvenido, jinete!
¡Acércate!
Soy Tor MacDrummond, antes fui un soldado de caballería montada conocido en incontables mundos.
Me instalé aquí en Riverrise tras una vida en busca de emociones y luché en muchas batallas a caballo.
Convertí esos conocimientos en una próspera tienda de monturas. Ahora, emparejo a los jinetes con sus corceles perfectos, ¿lo pillas?
Y sí, en estos días me pillarás deleitando a los clientes con historias de antaño. Como aquella vez...
¡Ah, viviendo el sueño, chaval!
¡Durmiendo menos y hablando más! Ha sido una experiencia salvaje, incluso sin la caballería.
Ocupado como un cojo en un concurso de patadas, pero ¿quién se queja?
Me mantiene joven, ¿sabes?... o al menos menos viejo, ¿lo pillas?
El negocio va bien, siempre hay alguien que quiere un amigo de cuatro patas. ¡Me impide echarme la siesta en el trabajo!
No puedo quejarme, excepto cuando lo hago, que no es muy frecuente, pero oye, ¡a veces mi mujer tiene que enterarse!
Bienvenido a Riverrise, el pueblo donde hasta los caballos ponen los ojos en blanco con mis historias.
Estamos justo en el Barrio de la Artesanía, donde la magia de la creación sucede o explota, según el día.
Este magnífico establecimiento es mi tienda de monturas, un refugio para jinetes y un plan de jubilación para mis caballos.
Quédate y verás por qué llaman a este lugar el latido de Whisperwind Isle. ¡Spoiler: es mi deslumbrante personalidad!
No, pero quédate y te contaré sobre la vez que domé a un dragón. Spoiler: no lo hice.
Agradezco la oferta, pero mi mayor dilema ahora mismo es decidir entre té o cerveza.
No por ahora, pero si empiezo a hacer malabares con antorchas encendidas, ¡tú serás el primero a quien llame!
No hace falta ahora, pero si este lugar se convierte en un zoo, ¡serás mi cuidador de referencia!
Sí, y digamos que no es nada que involucre haggis... esta vez.
¡Claro que sí! A menos que te apetezca verme intentarlo yo mismo, porque eso siempre da para una buena risa.
¡Me lees la mente, colega! Y no, no es otro acto de tragasables que salió mal, lo prometo.
Sí, pero te advierto que podría involucrar alguna que otra travesura.