Willy Slick is a vendor in Corepunk. It has 1 known spawn location on the Kwalat map. It sells 603 items.
Willy tiene un talento especial para vender peces que están muy pasados de su mejor momento, usando su discurso de ventas rápido y su encanto cuestionable para convencer a los clientes de que están obteniendo una “gran pesca”. Su mercado está lleno de peces de origen dudoso, como el infame “Chonkfish”, una criatura grotescamente grande e hinchada que Willy jura que es una rareza culinaria. En realidad, solo es un pez dorado sobrealimentado que compró al por mayor en una tienda de mascotas.
Willy’s sales techniques are as slippery as the fish he sells. Le pone una etiqueta de "100% Fresco" a lo que sea, incluso si prácticamente se está yendo por su cuenta. También es conocido por vender con reclamos ridículos, como insistir en que su “Salsa Especial” (que en realidad solo es mayonesa caducada mezclada con jugo de limón) “hará que cualquier pescado sepa como si acabara de saltar del océano.”
Detrás de escena, Willy siempre está trabajando duro, tratando de idear nuevos planes para deshacerse de su dudoso inventario. Se sabe que tiñe pescados para que parezcan más exóticos, hace pasar sardinas como “pez espada en miniatura” y una vez incluso trató de vender una langosta viva como una “rara especie de conejo marino”. ¿Su última estafa? Convencer a la gente de que sus peces son en realidad afrodisíacos, lo que provoca todo tipo de momentos incómodos cuando los clientes tratan de “poner a prueba” la teoría.
Willy tiene una rivalidad exagerada con un mercado vegano cercano, "The Green Sea", donde constantemente hace travesuras como colar tripas de pescado o tratar de difundir rumores de que su col rizada tiene "sabor a pescado". La dueña de The Green Sea, una fanática de la salud llamada Karen, siempre intenta atraparlo con las manos en la masa, pero Slick Willy es demasiado escurridizo para que lo atrapen—la mayoría de las veces, al menos.
A pesar de sus prácticas turbias, hay algo extrañamente entrañable en Willy. Siempre tiene un guiño y una sonrisa, y su exceso de confianza solo se equipara a su total falta de vergüenza. Está convencido de que algún día se hará rico vendiendo la “próxima gran novedad en pescado”, sea lo que sea. Hasta entonces, seguirá pregonando su marisco dudoso con un brillo en sus ojos y una cartera que espera ser llenada con ganancias mal habidas.