La Cripta Marchita
















Sofocado por la hiedra trepadora y ensombrecido por árboles retorcidos y nudosos, este cementerio cubierto de maleza yace olvidado tras portones de hierro oxidado. El tiempo ha sepultado la mayoría de las lápidas bajo musgo y raíces, pero una única cripta de piedra permanece intacta en su centro, silenciosa, sellada y fría. Ningún nombre marca su superficie, solo un tenue sigilo grabado en un relieve desgastado. Los lugareños evitan el lugar, alegando que el viento no sopla allí, y que nada enterrado en su suelo permanece en reposo por mucho tiempo.